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sábado, 26 de abril de 2008

TE CONSUMEN LOS CELOS?


El diccionario define los celos como recelo de que la persona amada haya mudado su cariño poniéndolo en otra. Sentir celos es algo habitual. Todo el que ama teme perder al ser amado. Cuando los celos exceden de lo que podríamos llamar normal, se convierten en una obsesión que puede llevarte incluso a matar ¿Os suena aquello de "la maté porque era mía"?

Todos los celos son iguales: los inciertos, los no definidos, los clarisimos, los infundados, todos producen dolor y el que los siente, sencillamente, está celoso. El celoso busca un tercero que le burla y que siempre le falta. No se inviste al ser amado, sino al rival: es el rival el que nos obsesiona, siempre está presente y ausente y es absolutamente necesario.

Los celos son una forma de orgullo; cuando se consigue superar el orgullo, se deja de ser celoso, pero, el esfuerzo es enorme, claro.

Los celos en tu mente pueden ser, por lo que sabemos, igual o, incluso más intensos, que en la realidad, más infundados y muy muy dolorosos. Parece absurdo se sienta celos reales, celos punzantes, de algo que imaginas... Pero es así.

Aunque dicen por ahí "Que el corazón no te engaña"

Aclárate, ¿son celos lo que sientes? El modo en que reaccionas a ciertas cosas puede deberse a muchas razones. Te damos algunas (sin ánimo de psicoanalizarte, pero sí de dar con tus razones):


-Experiencias del pasado: una ex te engañó con otro tío y has estado en guardia desde entonces, hasta cuando crees no estarlo.

-Proyección: Eres tú el que engaña, continuamente flirteando y buscando aventurillas, así que cree el ladrón que todos son de su condición y tu mente hace una ecuación muy sencilla: “Si quiero a mi chica pero soy un ligón impenitente, ¿por qué no va a ligar también ella con otros?”.

-Bebes de más o te metes algo: Sí, entre otros efectos, la ingesta masiva de alcohol o sustancias estupefacientes (o, como se dice en la calle, DROGA) provoca que te vuelvas paranoico y obsesivo.

-No estás acostumbrado a una mujer de gran vida social: No estás acostumbrado a una mujer que siempre está con amigos (muchos masculinos), así que te pones celoso...

-Eres inseguro: ... ¿Y por qué te pones celoso ante muchos amigos del género masculino? Porque eres inseguro. Piensas que no eres suficiente para ella, o que puede encontrar algo mejor, o no te valoras como mereces. Con estas componendas mentales, empiezas a pensar en cosas raras y empieza tu cuesta abajo hacia el final de este peligroso camino: perderla.

-Eres pesimista: Crees que todo bueno se acaba tarde o temprano, y que tu relación con tu chica también lo hará.

-Ella te habla de su pasado: Te habla de todos sus ex novios, de que es una mujer experimentada en el sexo y en las relaciones y tú, simplemente, no puedes dejar de pensar en todos esos tíos que han estado antes con ella. Los celos te consumen y no puedes hacer nada para evitarlo.

-Siempre quiere hacerlo contigo: Si tiene unas ganas desmesuradas de practicar el sexo contigo a todas horas... ¿qué pasará cuando no te tenga a ti a mano? Y venga a darle vueltas a la cabeza. Si es que no tienes remedio...

Consejos prácticos para combatir tus celos

Invierte los roles

Nada mejor que un espejo para ver lo estúpido que puedes llegar a ser. Puedes ser un tipo estupendo, sí... pero también un gañán. No es algo que te pase sólo a ti, es común a todo el género masculino.

Apliquemos la técnica del espejo para combatir los celos: si eres un tipo obsesivo que le controla las llamadas y los mensajitos del móvil, haz que ella se ponga en el mismo plan contigo. Ya verás como, tras una semanita de seguimiento por su parte, comienzas a estar harto. Y, la verdad, no recibes tantas llamadas ni mensajes interesantes a lo largo de la semana.

Habla con sus amigos y su familia

La gente que mejor te conoce es la que te puede echar un cable. Habla con ellos de tu chica, de tu problema de celos y de cómo puedes solucionarlo. Verás como empiezan a aflorar historias personales que te darán un nuevo punto de vista sobre el tema (qué necesario sigue siendo la pistola del punto de vista).

Enfréntate a tus miedos

¿Te da miedo cuando se va de parranda con sus amigas? ¡Sal una noche con ella! Conoce a sus amigos y amigas, los lugares donde va a divertirse... y ya verás que no era la pesadilla que imaginabas.

Transforma tus celos en algo provechoso

Ya sabes: “si no puedes con tu enemigo, únte a él”. ¿Celoso cuando sale de fiesta o con algún amigo? ¡Recuerda que cada noche eres tú el único que la tiene en su cama! Por algo será, ¿no crees?

¿Cómo era eso de salir con chicas?

Un gran modo de combatir los celos es el de hacerse en voz alta la pregunta: “¿Cómo eran mis tiempos de soltero?”. Un rechazo tras otro, noches solitarias en casa, uff, qué pereza da volver a eso.

Ponla a prueba

Ésta es la última opción, pero si estás realmente desesperado... Pilla a un amigo tuyo que esté bueno y suela triunfar con las tías (y que no conozca a tu novia, claro) y dile que le tire los tejos a tu chica. Dependiendo de cómo reaccione ella, podrás enterrar para siempre tus dudas... o confirmarlas.

Busca terapia

Si no sales de tu espiral de celos aplicando ninguna solución o consejo, es muy recomendable que acudas a los profesionales. No tienes que verlo como algo malo o grave, sino como una oportunidad de cambiar algo que no te gusta de ti mismo y que, desde luego, no les gusta a ellas.



Los celos, ese amargo sentimiento que nace cuando nos sentimos traicionados o cuando vemos que a nuestra pareja la acecha un rival sentimental.

Se reacciona de diversas maneras: depresión, rabia, agresividad, etc..

¿Hasta donde te han llevado los celos? ¿Has sentido esa ira infinita que te consume y que solo te hace pensar obsesivamente en los hechos que dieron origen a tus celos? ¿Has atacado al rival o te has vengado de quien te traicionó? ¿Sentistes el delicioso sabor de la venganza consumada bajar por tu garganta o te arrepentistes de tu proceder? ¿Disfrutastes de la humillante derrota que le distes al rival que quería quitarte tu pareja o piensas que te sobrepasastes? ¿Crees que necesitas ayuda profesional para vencer ese terrible sentimiento?

¿Anécdotas?¿Historias?


Nota: Si he sentido celos como todo ser humano, no al extremo y no ahora. Solo pregunto por curiosidad.

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me gustaría conocer sus historias....ingresen sus comentarios .....

miércoles, 26 de marzo de 2008

LoS CeLoS








El verano que estuviste en la playa
Y yo estaba solo en casa sin saber lo que pasaba
Y no me llamaste ni una sola vez

Y me preguntaba qué estarías haciendo
Y me mataban los celos
Cada vez que alguno de estos
Me decía cualquier cosa sobre tí


Y me fui hasta la playa
Para ver lo que pasaba
Y te estuve persiguiendo
Comprobando si era cierto
Lo que todos me decían sobre ti

El verano que fue una pesadilla
Si me acuerdo me duele todavía

Y pensaba en destrozarte todo el tiempo
Hasta que te oí diciendo
Cuánto me echaste de menos
Y que no te habías podido despedir

Porque nunca pasa nada
Nada es como esperaba
Cada vez que intento hacerlo
Apareces justo enemdio
Y salta por los aires cuanto planeé

Intentando olvidarme cada día
Y acordándome el resto de mi vida

El verano que fue una pesadilla
Si me acuerdo me duele todavía
Me duele todavía










celos

pudo el amor ser distinto
redes
trampa mortal en mi camino
y en un café , un café de ciudad
me contaste otra vez tu destino

celos
celos en suelo argentino
fiebre
y mi ilusión que se deshizo
mientras te burlas de mí en tu canción
no me puedo librar del hechizo

nubes
nubes de sal y de hastío
dudas
pago por ver lo que he perdido
la capital te atrapó, te embriagó
en el triste ritual del olvido.

mmm
pudo el amor ser distinto
mmm
crudo final discepoliano
y en un café, un café de verdad
cayó el último acorde del piano

¿Amor o sentimiento de posesión?

Los celos, ("el vicio de la posesión", como Jacques Cardonne los denominaba) han sido, desde hace siglos, argumento recurrente y fértil de la literatura aunque constituyan también el germen de demasiados sucesos desgraciados y muy reales. Pero, ¿qué son los celos?.

Podríamos definirlos como un estado emotivo ansioso que padece una persona y que se caracteriza por el miedo ante la posibilidad de perder lo que se posee-tiene, o se considera que se tiene-posee, o se debiera tener-poseer (amor, poder, imagen profesional o social.

En el ámbito sentimental, el rasgo más acusado de los celos es la desconfianza y sospecha permanentes en el otro que tiñen, y perjudican gravemente, la relación con la persona amada. La mayoría entendemos por celos ese confuso, paralizador y obsesivo sentimiento causado por el temor de que la persona depositaria de nuestro amor prefiera a otra en lugar de a nosotros.

En las sociedades monogámicas, como la nuestra, y siempre según este autor, el adulterio sólo provoca reacciones celosas en la medida en que origina inseguridad (material o afectiva) o afecta al prestigio y al honor. Son dos teorías relativamente antagónicas, pero como ocurre con frecuencia, perfectamente complementarias.

Podemos pensar por tanto, que cuando nos mostramos celosos experimentamos sensaciones inherentes a nuestra condición de seres humanos y, a la vez, manifestamos un comportamiento adquirido y heredado de nuestra cultura y modus vivendi.

Las personas muy celosas son, frecuentemente, apasionadas, ansiosas, un poco sadomasoquistas y neuróticas, y proyectan en su entorno humano sus propias tendencias a la infidelidad. Buscan con avidez todas las pruebas de su presunto infortunio y se muestran refractarios a los argumentos racionales que les trasmiten las personas cercanas con las que se sinceran.

Los celosos delirantes que se sienten abandonados, menospreciados y burlados, pueden llegar hasta la tragedia de perseguir con odio a su "amor" y no vacilarán en atacarlo. De ahí que este sentimiento de los celos genere tantos problemas, no sólo en la seguridad física de las personas directamente afectadas por casos criminales sino también en el equilibrio emocional de otras muchas cuyo bienestar psicológico se ve amenazado. Cuando en una pareja surge el miedo a la separación, éste se manifiesta en forma de celos, de persecución al cónyuge en su hipotética infidelidad, controlándole y pretendiendo obligarle a que sea fiel. Cuanto más persigue a su pareja con celos, tanto más se siente impulsado el perseguido o perseguida a demostrar su autonomía, esforzándose en alejarse y no dejarse obligar. Y cuanto más lo hace, tanto más busca el celoso o celosa reclamarle como posesión propia y secuestrar su libertad de movimientos y de sentimientos.

El celoso exige entonces a su pareja la descripción pormenorizada de su supuesta aventura y en su mente se mezclan el miedo al ridículo, a estar en boca de todos, el sentir con dolor que la otra persona vale más, la pérdida de autoestima, un deseo morboso de información (circunstancias de la otra relación, quién es, dónde se ven, desde cuándo.....), un desmedido afán de control, un sentimiento de posesión exacerbado, la agresividad para con uno mismo...

Vive la situación como si de una tortura se tratara e incluso con deseos de venganza, que van desde el encerrarse en el silencio hasta el drama que con tanta frecuencia describen las secciones de sucesos de los medios de comunicación.

Los celos no son amor

Los celos, en contra de lo que podría parecer y de lo que sugieren algunas letras de canciones, argumentos literarios o guiones de películas, no siempre son consecuencia de un gran amor, ni indican cuánto se quiere, se necesita o se desea a la otra persona. Y, normalmente, quienes padecen preferentemente estos ataques de celos son personas muy centradas en sí mismas, que sólo se curarán saliendo de su autoencierro. En muchas situaciones de celos hay, más que amor o miedo a la soledad, otras causas: sentimientos de posesión del otro, de necesidad de controlarle, de inseguridad en uno mismo, de envidia hacia la mayor riqueza de la vida emocional del otro...

Si nos sentimos celosos de nuestra pareja:

"Los celos son malos consejeros" dice el refrán. No desdeñemos su importancia ni dejemos que se nos cuelen como sentimientos normales o que hasta tienen su encanto, por cuanto trasmiten "lo mucho que le quiero". En la realidad cotidiana, los celos rompen y enturbian las relaciones, y los individuos celosos acaban minando, con su posesividad y persecución asfixiantes, el gozo y el placer del encuentro, el equilibrio en la pareja, que se basa en la ternura, la comprensión, la tolerancia y el respeto a la autonomía del otro. Si en un momento determinado nos sentimos víctimas de un ataque de celos que perjudica nuestro bienestar emocional, actuemos dedicidamente:

Seamos conscientes de que estamos padeciendo los celos sin querernos engañar jugando a progresistas.
Comuniquemos nuestros sentimientos a la persona cuyo comportamiento ha generado los celos, especificándole claramente las conductas que nos hacen sentirnos celosos.

Hablémosle cuanto haga falta, aunque sin someterla a una presión excesiva (y mucho menos aún, recurriendo a amenazas o agresiones físicas), y con ánimo de pedirle que nos ayude a disipar nuestras dudas. Se trata de saber qué ocurre en realidad y de cotejarlo con nuestra percepción, que perfectamente puede ser errónea.

Si se trata de un pensamiento irracional que estamos alimentando, debemos apoyarnos en la realidad y desterrarlo definitivamente. Nos será más fácil si contamos con la ayuda de la otra parte. Pero no olvidemos también es parte afectada, a la que debemos comprender y ayudar.

Revisemos durante un cierto tiempo nuestra actitud ante la otra persona, para comprobar que los celos han desaparecido.

Fortalezcamos el diálogo continuo, la confianza y el contacto amoroso: son los mejores instrumentos para superar el desencuentro y los celos.

Aceptémonos más, confiemos en nosotros mismos y trabajemos la seguridad en nosotros mismos, nuestra autoestima.

Si sufrimos un cuadro agudo de celos o nos vemos incapaces de gestionarlos por nosostros mismos, dirijámosnos cuanto antes a una consulta psicológica.

Y, por último, si hay motivo real para nuestros celos, planteemos con realismo la situación a nuestra pareja. Y armémonos de valor, paciencia y comprensión para superar la situación. Casi todo tiene un final, y el amor también puede tener fecha de caducidad.

FUENTE:http://www.tnrelaciones.com/loscelos/index.html